"Si no canto lo que siento me voy a morir por dentro, he de gritarle a los vientos hasta reventar, aunque sólo quede tiempo en mi lugar" L.A.Spinetta
miércoles, diciembre 11
domingo, diciembre 1
Los Juegos del Hambre
En los Juegos del Hambre, los victoriosos son maquillados y
televisados con gran pompa para entretener a la sociedad, que realmente sufre
de hambre, y así distraerlos de las verdaderas causas de aquello que sufren, y
la forma de solucionarlo.
En los Juegos del Hambre, la protagonista se rehúsa
continuamente a jugar, y enfrenta con mala cara y actitud desafiante cada show
que le proponen. Su instinto de supervivencia la advierte de no traspasar los
límites de la osadía, llevando a cada presentación en público a desenlaces
ambiguos pero dentro de las reglas.
A veces de manera prudente, otras con arrebatos emocionales,
ella logra darle cauce a la denuncia de que algo está mal con los juegos y el
orden establecido. Esto le cuesta la antipatía de la presidencia y sus
secuaces, los cuales logran sacar de la galera la forma de deshacerse de ella
ofreciendo nuevos espectáculos de gran despliegue, sometiéndola aún más a la
exposición pública y al miedo. El golpe de la noticia logra doblegarla; quiere
escapar con su pareja. Una sincronicidad en el momento y lugar exacto la vuelve
a introducir en el curso de los eventos cuidadosamente controlados por la
presidencia: “Aquí me quedaré, a causar más problemas”.
Su lugar en la historia ya está planteado, a ella sólo le
resta jugar y morir, habida cuenta de que sus competidores fueron calificados
como “asesinos profesionales”.
Hasta aquí la tarea de la protagonista.
Dentro de la estructura gubernamental (Capitolio) se
encuentra el personaje que revelará su carta casi al final de la segunda
película. Este personaje es el Vigilante Jefe de los Juegos, figura de
confianza para el presidente y todos los que lo rodean. Supuestamente inspirado por la protagonista,
que le ha generado alguna “urgencia” por así decirlo, él dispone el juego a su
manera con el objetivo oculto de sacar a la protagonista de los juegos. Pero
hay más. Este personaje viene a encarnar, precisamente, el liderazgo de la
rebelión.
Una persona, un símbolo – el Sinsajo (en inglés, Mockingjay)
– y una traición. Pareciera haberse revelado la fórmula de la rebelión. No es
la primera vez que un ave simboliza la búsqueda de la libertad (recordemos la
Grulla para los japoneses, por ejemplo), ni será la última. Éste pájaro es resultado
de la cruza entre dos especies muy particulares: el Jabberjay (ave ficticia,
creada por el Capitolio para espiar conversaciones del pueblo) y el Sinsonte
(ave real, cuyo vocablo en inglés se escribe Mockingbird). Los Jabberjays
fueron abandonados por el Capitolio una vez que la gente se dio cuenta del
engaño, y allí en la libertad, cruzaron su especie con los Sinsontes. Los
nuevos Sinsajos desarrollaron la habilidad de repetir cantos de pájaros y canciones
de humanos. Esta peculiar especie de aves es la que va a inspirar la rebelión
en el pueblo de Panem.
¿Qué podemos decir de la traición, o del traidor? ¿Es acaso
motivado por intereses egoístas, sed de venganza o ansias de poder? ¿O busca la
restitución de los derechos del pueblo? ¿Será una combinación de ambas?
Finalmente, ¿es acaso relevante comprender las motivaciones del líder de un
levantamiento? Porque…qué sucede luego de un levantamiento. Cómo será el nuevo
orden. Cómo se tomarán las decisiones. Cómo se coordinará la toma de decisiones…
Más allá de los procesos sociales de orden y desorden. Más
allá de los protagonismos y las sincronías. Qué sucede con el que mira el
juego, y continúa el curso de los eventos como rama llevada por la corriente del río.
Su intervención en los Juegos del Hambre será eternamente “apagar” o “encender”
la radio. Su opinión sobre los Juegos del Hambre será, ad infinitum, “me gusta
este jugador”, y “ojalá no lo maten” y, “ojalá nunca se lleven a mis hijos”. El
curso de los eventos continúa tristemente gobernado por los Juegos.
Así mismo, con cada proceso que se sabe infame, pero se sigue
respondiendo a las reglas. Respetando sus reglas, se acepta el acotado y
específico margen de probabilidades del juego, y aquel que es nombrado por
sorteo, tuvo la mala suerte de quedar del lado de los perdedores. La misma
lógica de “no contestes preguntas falaces” se aplica aquí. Contestando
preguntas falaces, se le otorga existencia específica a una pregunta mal
formulada, con premisas falsas, en el universo de lo percibido y entendido.
Yo voy a traicionar. Mi lugar no es importante. Pero voy a
traicionar porque no tengo opciones en mi universo de comprensión.
Voy a traicionar el juego del capitalismo.
viernes, noviembre 22
Vendrán a buscarte
Vendrán a buscarte. Prepará tus cosas, y que no se note que
estuviste aquí. Mejor dicho, que no se note que te fuiste y todo siga girando
alrededor de las cosas que dejaste. Te pedirán ayuda, más no podrán entenderla.
Te culparán por ello. Hermosa niña, nada es culpa tuya. Ya estaba todo así
cuando llegaste. Ordená las cosas, observá cada cosa con detalle, terminala con
esmero. Cada resto tuyo es un engranaje del universo; procurá que esté limpio y
en funcionamiento. Jamás comprenderás las oscuridades, ni las tuyas ni las de
otros. No te esfuerces ni provoques a otros, es un derroche de energía
infinita. Un agujero negro. Razonando esos caminos quedarás exhausta, y
probablemente encuentres el argumento lógico para prender fuego todo. Y ya
sabés que no lo harás. Ocupá tu lugar y respirá el aire que te corresponde.
Suspendé tus reacciones, meditalas con paciencia, y respondé como lo haría un
ser humano. ¿Te preguntaste qué es un ser humano? ¿A qué te sabe “humano”? El
nivel de tu respuesta es el nivel de tu paciencia. Respirá.
Humano. Nadie podrá jamás comprender semejante contradicción
de la naturaleza, que siendo hijo suyo, no escuche sus respuestas. Pero no
vendrán tampoco aquellos sesgados dogmas a menospreciar lo que por ley natural
se le otorga y que, exclusivamente por voluntad y sin indicación o comando, cambia
su funcionamiento. Ese trabajo es el trabajo de peso, y nunca el no haberlo
hecho de ida y de vuelta.
Hoy es el día. Ofrecé lo que te queda en las manos, ordená
las cosas, no digas nada. Alguien retomará tus proyectos desde aquí, los
engranajes siguen rodando. Gracias por quitar el polvo a las cosas, gracias por
ayudar a otros, gracias por avanzar donde nadie pudo, gracias por seguir
girando cuando todo alrededor se detenía, por dejar tantas puertas abiertas,
por seguir confiando desde el principio, siendo que nunca, nadie, te explicó
nada.
miércoles, octubre 9
La verdadera forma de los sentimientos
Estoy atrapada en un ser humano.
Por mucha bronca que tenga, mi grito no va a quebrar las montañas. Por mucho
miedo que tenga, no voy a morir electrocutada por mi propia sangre. Por mucha
tristeza que tenga, mis lágrimas no formarán jamás un río. Por mucho vacío que
sienta, mis células no saldrán disparadas en todas las direcciones. Por mucho
amor que sienta, no se me va a prender fuego el pecho. Eso es un ser humano.
Ojalá pudiera ayudarte a sorprenderme con vos del eco de tu llanto ahogado, del
calor transformado en agua, de tu piel erizada, de la falta de aire al
respirar, de lo grave de tu voz cuando necesitás cuidados urgentes. A veces
nada es suficiente. Cuando sabemos que por dentro circula lo indescifrable, lo
inefable, lo inaudito, lo intolerable. Sé que por dentro hay una avalancha, y
poco podrían decir tus ojos. Sé que por dentro oís truenos y luego quedás
aturdido. Me decís, ‘¿de qué?’ Yo lo sé. Pero cómo ponerle palabras. Podemos
atontar los sentidos, gusto, tacto, vista, olfato, oído. Pero nunca saber la
verdadera forma de los sentimientos. Inasible.
Estoy atrapada en un ser humano
que grita en decibeles humanamente tolerables. Me voy a quebrar por dentro y
jamás lo verán. El ruido me deja sorda y jamás lo oirán. A veces quiero salir.
Pero antes de salir, quiero mostrar lo que siento. Por mí, y por vos.
viernes, septiembre 20
Dios está dando papaya
Una persona que sabe lo que
quiere es una persona altamente peligrosa. Mágicamente aparenta ser la causa de
las maravillas que consigue sin esfuerzo y el que observa queda embelesado ante
su poder. Esa persona no es maga. Ella sabe lo que quiere, y el saber deriva en
ver.
Querer que llueva para arriba,
no. Querer que peras den los olmos, no. Para aberraciones de la naturaleza,
dirigirse a la oficina de cinematografía. Para todo lo demás, Dios está a la
vuelta de la esquina. Y está dando papaya.
Le arranco esta expresión a
Colombia, cuyo significado es ofrecer las cosas para que otro las tome sin
mayor esfuerzo. Felizmente, en los momentos más álgidos, caen papayas. No se
sabe si son hijas de la voluntad propia o es ajena, porque de hecho la persona
no las busca específicamente. Un producto de este mundo, con todos los sellos
de aduana, pero ¡ey!, nadie lo imaginaba. No es un milagro, ni magia, ni
engaño. Es un espectáculo para ver y regocijarse. ¿Qué pediremos hoy?
sábado, agosto 10
El último paso
Nadie me dará la mano, sólo una tierna palmada en el hombro.
Nadie me dirá: es correcto. No le veré la cara a quien me espera. El momento en
que todas las lecciones serán aplicadas. Sólo con buen juicio podré diferenciar
cuáles fueron buenas lecciones y cuáles me inventé para seguir sobreviviendo.
Saber que tuve todas las posibilidades y llegué a ese risco,
y no a otro. A ese valle, a ese estado mental, a esa compañía que me mira desde
atrás, y yo parada allí tomando la última decisión. No saber. Nunca saber qué
estuvo bien, qué pudo haber sido diferente, por qué amé a quienes amé y no a
otros, por qué tuve tanta gente hermosa a mi alrededor dispuesta a ayudar.
Amor hubo por todos lados. Desde los rayos de sol hasta el
lejano brillo de las estrellas; desde el abrazo inesperado hasta el perdón de
la más grave falta; la comida todos los días; los sueños esperanzadores, las
sonrisas de los desconocidos, el esfuerzo bien retribuido, los viajes suaves,
los hermosos paisajes, las buenas conversaciones y los buenos libros, los
niños, los viejos, las sorpresas, las lluvias, la música y los sonidos que
estuvieron en cada rincón de la experiencia, y la vida misma cada mañana, y
después de cada catástrofe.
A mí no me importa morir, pero que no se diga que no he
vivido, que no se diga que no fui
agradecida, que no se diga que no aproveché cada oportunidad con todas las
luces que tuve disponibles, a veces recurriendo a las prestadas de aquellos a quienes
amé y odié. Que no se diga que desprecio cuando pienso esto. Yo no anhelo más
para este cuerpo. Desde este mismo segundo en adelante, la vida es un regalo
que no sé de dónde viene. Pero a su causa, mi más profundo agradecimiento por
esta aventura. En los buenos y en los malos momentos. En la calma y en la
desesperación. En la felicidad y la
angustia. En el dolor, que me sentó a pensar. En la libertad y la prisión.
Desde este mismo segundo en adelante, cuando las causas
vengan a mí, estaré dispuesta. Cada persona que me busque, cada situación que
me envuelva, cada sensación que me conmueva, será un nuevo desafío para demostrar
la vida que hay en esta mente y cuerpo, en todo lo que soy y todavía no
conozco.
sábado, julio 27
Kraken
A usted que no sabía lo que hacía, y tarde lo supo
O a tiempo, con fe.
Usted que murió en dolor por el daño causado
Usted que no lo supo ver antes
Usted que cumplió alguna misión de quién sabe quién
O por su propia voluntad
Y de rodillas lo supo
Pidiendo perdón entendió.
A usted que no sabe qué pasó
Con todos los muertos que causó
Que para qué eran, que quién los reclamaba
Y sobre todo los niños, que no entendían absolutamente nada
Y sobre todo las madres, que descubrían entre el susto y la
sangre, el fruto de sus vientres
Y sobre todo los grandes, que con tamaña responsabilidad de
ser grandes
No pudieron con ese río.
A usted yo le doy un abrazo de compasión
Porque yo no puedo entender
Por qué pasa lo que pasa
Y cuál es el dolor que usted siente
Al ver.
Y ser la mano que empuñó el arma
Y ser el rostro que detestamos
Y ser el cuerpo que queremos escupir.
Yo no sé cuál es ese dolor.
Usted merece la compasión del universo
Que con mi humana condición apenas sé dar
Apenas sé comprender.
Usted merece comprender sin miedos, sin reservas, sin
orgullo
Y ojalá usted reciba mi compasión humana y la que estoy
pidiendo
Para que su fuerza se transforme en verdad, en esperanza, y
vuelva blanca,
hacia el universo.
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